
Mantener las cosas calientes (y los ojos satisfechos) con calefactores de clase IP66 Construir un calefactor para entornos húmedos no es tan sencillo como simplemente aplicar un sellado impermeable al mismo. Cuando diseñamos calefactores de clase IP66 para baños o espacios exteriores, nos enfrentamos a un problema: queremos que haya calor inmediato y agradable, pero no queremos que la luz sea tan intensa como para cegar a quien esté debajo del calefactor, especialmente si se trata de un bebé con ojos sensibles.
El problema de la luz intensa Las lámparas de onda corta convencionales son muy brillantes. Es esa luz tan intensa lo que hace que uno tenga que entrecerrar los ojos. Para solucionarlo, utilizamos recubrimientos especiales de cuarzo y filamentos halógenos filtrados. Básicamente, ajustamos el espectro de luz para eliminar esas frecuencias azules y blancas excesivamente intensas. En lugar de una luz intensa, se obtiene un brillo suave y cálido. Seguimos teniendo todo el calor en la piel, pero las retinas no se ven afectadas.
El problema del sellado La clasificación IP66 es excelente, ya que significa que el dispositivo es a prueba de polvo y puede resistir chorros de agua a alta presión. Logramos esto utilizando vidrio templado y juntas de silicona resistentes al calor. Pero aquí está el problema: cuando se sella tanto el dispositivo para evitar que entre agua, el aire no puede circular. La electrónica interna puede calentarse rápidamente. Asegúrate de que la superficie donde se instale el calefactor permita cierta circulación de aire. De lo contrario, el fusible térmico interno podría activarse y el calefactor dejará de funcionar.
Algunos consejos para su instalación Por lo general, conectamos estos calefactores directamente a la red eléctrica. Dado que el calor se concentra en el filamento, el dispositivo permanece pequeño y no molesta. Si los instalas en un baño comercial, asegúrate primero de verificar la carga eléctrica del circuito. También ten en cuenta que el recubrimiento protector para los ojos cambia ligeramente el patrón de calor en comparación con un tubo de cuarzo sin recubrimiento. Puede que necesites mover el calefactor unos centímetros arriba o abajo para obtener la temperatura perfecta.