
Detengan las fisuras: Una forma mejor de templar vidrio
El templado del vidrio es, en esencia, un equilibrio muy delicado. Es necesario elevar la temperatura del vidrio desde su temperatura ambiente hasta su punto de ablandamiento de manera rápida. Pero hay un problema: si se tarda demasiado tiempo, se desperdicia tiempo y dinero. Pero si se calienta el vidrio demasiado rápido o de manera desigual… ¡se rompe!
Por eso recurrimos a lámparas de infrarrojos de onda corta. Estas nos permiten regular la temperatura de manera rápida, sin dañar el vidrio.
El truco para controlar el calor
El secreto para evitar los golpes térmicos radica en la rapidez con la que se puede ajustar la potencia del calor. La mayoría de los calentadores intentan calentar primero el aire, lo cual es lento y poco eficiente. Estas lámparas de infrarrojos no se preocupan por el aire; simplemente envían energía directamente al vidrio. Las combinamos con controladores de poder tipo SCR, lo que nos permite ajustar la potencia en milisegundos. De esta manera, podemos aumentar gradualmente la temperatura. Sin choques repentinos, sin estrés interno, y mucho menos vidrios rotos en el lugar de producción.
Para vidrios gruesos
Cuando se trata de vidrios gruesos de calidad marina, se necesita una gran potencia de calefacción. Para ello, utilizamos tubos halógenos de alta potencia. Estos generan un calor increíblemente alto, lo que permite que la radiación penetre profundamente en el material. Lo mejor es que el calor se mantiene concentrado donde debe estar, sin dispersarse y calentar innecesariamente las paredes del horno.
Un consejo importante
Operar estas lámparas a plena potencia exige una gran carga sobre el sistema eléctrico. Asegúrese de que sus cables y contactores puedan manejar la corriente máxima. Si no se hace así, se puede producir un sobrecalentamiento durante un ciclo rápido.
Manteniendo todo en funcionamiento
Utilizamos conectores estándar, por lo que, si uno de los tubos se daña, basta con reemplazarlo y seguir trabajando. A nadie le gusta quedarse mirando una máquina estropeada durante tres horas. Pero ten en cuenta que estas lámparas son muy potentes, lo que hace que sus envoltorios de cuarzo sean sensibles. Si se ensucian o se contaminan, su rendimiento disminuirá. Mantenga sus reflectores limpios. Si comienzan a oxidarse, la distribución del calor se verá afectada. Como resultado, habrá zonas frías en el vidrio, y eso arruinará el proceso de templado. Simplemente.