
Cómo lograr una iluminación adecuada en los calentadores de baño
Cuando fabricamos lámparas de infrarrojos para los baños, el mayor problema no es el calor en sí, sino la luz que emiten. Probablemente hayan visto esas lámparas de onda corta tradicionales: emiten un brillo intensísimo y deslumbrante. Eso es molesto y estresante. Si tienen niños en casa, se convierte en un verdadero problema, ya que sus ojos aún no están preparados para ese tipo de intensidad lumínica.
Por eso, hemos cambiado la forma en que funciona la luz.
Proteger los ojos
Utilizamos recubrimientos especiales de cuarzo y filamentos específicos para reducir esos picos de luz azul intensa. En lugar de llenar los ojos con luz brillante, dirigimos la energía hacia las bandas de infrarrojo de onda media o larga. El resultado es que obtenemos calor que realmente penetra en la piel, pero la luz permanece como un resplandor suave y cálido. Claro, se pierde un poco de esa intensidad inmediata que ofrecen los calentadores industriales, pero los ojos no se sentirán agotados después de cinco minutos. Es un compromiso que estamos dispuestos a aceptar.
El aspecto técnico
La carcasa de la lámpara es tan importante como la bombilla en sí. Utilizamos reflectores y lentes de difusión para que no tengas que mirar directamente al filamento. Esto evita esos puntos calientes en la piel y mantiene un ambiente más relajado.
Un consejo importante durante la instalación: no coloque las lámparas demasiado cerca del techo. Si están demasiado cerca, el calor será excesivo para un baño doméstico. Además, necesita dejar algo de espacio entre las lámparas y el techo, dependiendo de la potencia de las mismas, para evitar dañar la pintura del techo.
Algunas advertencias importantes
Estas lámparas están diseñadas para integrarse fácilmente en los sistemas de calefacción existentes, pero los recubrimientos las hacen un poco más sensibles que una bombilla barata. Si la red eléctrica de su hogar tiene picos de voltaje elevados, es posible que el filamento se queme antes de lo esperado. Asegúrese de que los atenuadores o controladores sean compatibles con la potencia de la lámpara. Es un detalle pequeño, pero marca la diferencia entre una lámpara que dura años y otra que se rompe en un mes.